Fútbol, dignidad y violencia
El fútbol ya aburre y este es un blog deportivo, así que prometo que después de esta nota voy a hablar de otros temas, porque el país no se para por una pelota (bah, en realidad si, pero esa discusión es para otro día).
La historia de la quita de puntos no es muy amplia en Argentina. Se pueden contar con los dedos de la mano las veces que se ha sancionado en serio a los clubes por hechos violentos. En la mayoría de los casos la AFA aplicó la pena mínima, es decir, tres puntos de descuento. Nunca se desafilió a un club ni se lo bajó de categoría.
Tres puntos. Valen oro para jugadores, técnicos y dirigentes. Esta gente suele mostrar lo peor de si cuando las benditas unidades están en juego. Ejemplos sobran. El último: cuando Racing y San Lorenzo no pudieron salir de sus respectivas concentraciones para jugar el partido de la 15ª fecha del Apertura, ambos sitiados por gente que protestaba contra la resolución de jugar a puertas cerradas (es decir, sin hinchas), el gremio de futbolistas llamó al paro de la fecha en solidaridad con los colegas perjudicados. El presidente de la AFA, Julio Grondona, ni lerdo ni perezoso, salió a declarar que el club que no se presentara a jugar perdería los puntos. Resultado: todos jugaron.
¿Valen más tres puntos que solidarizarse con personas que atraviesan una difícil situación que más temprano que tarde todos los futbolistas viven? Otra postal conocida de nuestras canchas es cuando cae una bomba de estruendo cerca del arquero visitante. El susodicho afectado se tira al suelo, el árbitro quiere parar el partido y los jugadores locales protestan aduciendo que el arquero finge, que la bomba no lo ha dañado. ¿Cuál es la diferencia? El sólo hecho de que caiga un alfiler en la cancha, lastime o no a alguien, es motivo de suspensión del encuentro. Pero claro, para algunos, es más importante tres puntos que la salud de otras personas.
Pero volviendo a la quita de puntos. El 5 de mayo de 2000 el club Excursionistas de la Primera C recibió la sanción más dura en la historia del fútbol argentino: la AFA le descontó 21 puntos luego de que un grupo de gente golpearan al jugador Adrián Barrionuevo, de Comunicaciones. En noviembre de 2004, Alianza de Cutral-Có y Germinal de Rawson, ambos del Torneo Argentino B, recibieron la quita de nueve puntos por sendos incidentes en sus respectivos estadios. El descuento provocó el descenso de categoría de los dos clubes.
¿Fue ese el fin de la violencia? No, en Excursionistas, Germinal y Alianza, tras un breve período de “calma”, los violentos volvieron a aparecer y todos se olvidaron de las consecuencias derivadas de esos hechos en tiempos anteriores. A ver si se entiende, con la quita de puntos castigan a los jugadores, no a los hinchas violentos. La solución no es mágica ni utópica, es aplicar leyes más duras y fuertes, romper las cadenas que unen a dirigentes, políticos y barra bravas.
La violencia puede terminarse y debe ser castigada. La dignidad perdida no es un delito, pero tampoco se va a recuperar.
Tres puntos. Valen oro para jugadores, técnicos y dirigentes. Esta gente suele mostrar lo peor de si cuando las benditas unidades están en juego. Ejemplos sobran. El último: cuando Racing y San Lorenzo no pudieron salir de sus respectivas concentraciones para jugar el partido de la 15ª fecha del Apertura, ambos sitiados por gente que protestaba contra la resolución de jugar a puertas cerradas (es decir, sin hinchas), el gremio de futbolistas llamó al paro de la fecha en solidaridad con los colegas perjudicados. El presidente de la AFA, Julio Grondona, ni lerdo ni perezoso, salió a declarar que el club que no se presentara a jugar perdería los puntos. Resultado: todos jugaron.
¿Valen más tres puntos que solidarizarse con personas que atraviesan una difícil situación que más temprano que tarde todos los futbolistas viven? Otra postal conocida de nuestras canchas es cuando cae una bomba de estruendo cerca del arquero visitante. El susodicho afectado se tira al suelo, el árbitro quiere parar el partido y los jugadores locales protestan aduciendo que el arquero finge, que la bomba no lo ha dañado. ¿Cuál es la diferencia? El sólo hecho de que caiga un alfiler en la cancha, lastime o no a alguien, es motivo de suspensión del encuentro. Pero claro, para algunos, es más importante tres puntos que la salud de otras personas.
Pero volviendo a la quita de puntos. El 5 de mayo de 2000 el club Excursionistas de la Primera C recibió la sanción más dura en la historia del fútbol argentino: la AFA le descontó 21 puntos luego de que un grupo de gente golpearan al jugador Adrián Barrionuevo, de Comunicaciones. En noviembre de 2004, Alianza de Cutral-Có y Germinal de Rawson, ambos del Torneo Argentino B, recibieron la quita de nueve puntos por sendos incidentes en sus respectivos estadios. El descuento provocó el descenso de categoría de los dos clubes.
¿Fue ese el fin de la violencia? No, en Excursionistas, Germinal y Alianza, tras un breve período de “calma”, los violentos volvieron a aparecer y todos se olvidaron de las consecuencias derivadas de esos hechos en tiempos anteriores. A ver si se entiende, con la quita de puntos castigan a los jugadores, no a los hinchas violentos. La solución no es mágica ni utópica, es aplicar leyes más duras y fuertes, romper las cadenas que unen a dirigentes, políticos y barra bravas.
La violencia puede terminarse y debe ser castigada. La dignidad perdida no es un delito, pero tampoco se va a recuperar.
1 comentario:
quizas hablar de no violencia seria una utopia en estos tiempos, tenemos que tartar de no incentivar a lavilencia o violentos, y desde este medio seria con las palabras. Los medios suelen provocar violencia, miremos hacia adentro como la nota del juez.
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