martes, 21 de noviembre de 2006

La culpa es del juez

Existe una mala costumbre en los hombres del fútbol (léase jugadores, cuerpo técnico y dirigentes) de atribuir los malos resultados obtenidos a fallos arbitrales que, a la forma de ver de estos personajes, rara vez obedecen a una conducta humana tan sana y natural como el error, sino que forman parte casi siempre de un complot para perjudicarlos.
Los protagonistas prefieren decir que no ganaron porque el árbitro no les cobró un penal antes que reconocer su propia incapacidad para generar jugadas que les permitieran llegar al gol. Ni hablar de los entrenadores que asumen en un equipo y después de algunos malos resultados no se les ocurre mejor idea que culpar al anterior cuerpo técnico por el mal trabajo realizado. Claro, es más fácil echarle la culpa a otro que asumir los errores propios y trabajar en pos de corregirlos.
Esta costumbre no es nueva, y está presente en todos los ámbitos de la vida, no sólo en lo deportivo. Nadie asume responsabilidades, sobre todo si hay alguien que puede asumir toda la culpa. La suya y la nuestra. Ya lo decía un conocido humorista: “Errar es humano... Echarle la culpa a los demás es divino...” Y eso es lo que hacen día a día jugadores y técnicos, que encuentran en los árbitros un chivo expiatorio que lave sus propias culpas y responsabilidades y los deje bien parados frente a los hinchas.
La conciencia se pierde bajo este planteamiento. No poder reaccionar a las adversidades, esperando que nos protejan, que nos salven... es una actitud simplemente estúpida.
Es tiempo de desalojar el facilismo de nuestras cabezas y re descubrirnos como seres capaces de solucionar nuestros problemas. Hay que aprender que cambiar el destino depende de la voluntad de cada uno, y fortalecerla es el primer paso para acabar con esta conducta tan dañina como insolente.

No hay comentarios.: